Quizá tras Bakunin se haya desvirtuado el mito de la anarquía, pero todavía es posible encontrar a quienes confunden libertad con autarquía y creen que la independencia y la autonomía de cada individuo es posible fuera de un grupo social. O puede que seamos nosotros quienes nos equivocamos al asumir que somos seres sociales. Quizá, pero no conocemos a nadie totalmente autosuficiente. Quizá esta creencia fuera una de las razones que nos invitó a dedicarnos a la educación, algo a lo que –creemos- nos dedicamos todos.