18 de mayo de 2013

¿Quién se acuerda de la lista de los reyes godos?


A raíz de los cambios legislativos en Educación, surgen varias cuestiones y debates. Más allá de razones ideológicas, que las hay, cabe reflexionar sobre una cuestión importante: los contenidos que le presentamos al alumno, ¿cuáles han de ser y cómo se los presentamos?, ¿si ha de tenerse en consideración la producción cultural y su manifestación?, ¿para qué se presentan esos contenidos?... Nos detendremos sólo en una aproximación a la gestión de los contenidos curriculares en el aula.


¿Qué es lo que nos parece más relevante de nuestra producción cultural? ¿Cuáles son nuestros criterios de selección de contenidos curriculares como docentes?

Para empezar, habría que distinguir diferentes aspectos a la hora de seleccionar esos contenidos:
  • Aspectos institucionales: prescriptivos, orientativos
  • Aspectos sobre las necesidades detectadas: de los niños y sus familias, de los niños y la escuela (microsistemas); de los sistemas ecológicos más amplios (mesosistema, exosistema, macrosistema, cronosistema) propuestos por Bronfenbrenner (1987).
  • Aspectos posibilistas: recursos humanos, recursos técnico-pedagógicos, recursos materiales, grado de innovación-tolerancia de la comunidad educativa.
  • Aspectos personales del docente: nuestro ideal de persona, los fines que perseguimos, lo que queremos conseguir, cómo y cuándo, etc.
No obstante, esta clasificación resulta un tanto artificiosa, pues un aspecto tan personal como es la aptitud del docente también es un aspecto posibilista, como también puede serlo el aspecto institucional que tiene que ver con la Norma.

Los criterios del assessment lo reducirían a detección de necesidades, análisis de recursos disponibles y satisfacción de necesidades, como si la escuela tuviera un departamento de marketing. Pero el profesor no es un experto en marketing, pues le faltaría, según esto, un paso previo: la creación de necesidades y expectativas. O quizá sí. Veamos la siguiente comparación:

Product manager del departamento de marketing de una empresa
Profesor de un centro educativo en su aula
Desde la estrategia de la empresa, se decide crear un producto rentable
La Escuela define sus propósitos en su Proyecto Educativo
El product manager sintetiza las ventajas del producto y las transforma en necesidades para los consumidores
El profesor parte de los intereses de los alumnos (y sus familias) y los transforma en conocimiento y expectativas
Proceso de convicción: promoción del producto
Proceso de convicción: el conocimiento como máxima expresión del pensamiento, el conocimiento como expectativa de logro
Venta del producto
Acto didáctico
Análisis de ventas, cuota de mercado
Evaluación continua del aprendizaje discente
Proceso inercial hasta agotar la vida del producto (rentabilidad)
Proceso inercial durante el curso
Accountability: Beneficios (ingresos - gastos)
Accountability: Evaluación final

Es terrorífico pensar que la escuela pueda funcionar como una empresa. La escuela es una organización social mucho más compleja que una empresa... Menos para algunos.


A finales de los ochenta se llevaron a cabo una serie de investigaciones acerca de las teorías implícitas que los profesores poseían sobre la enseñanza (Marrero, 1988). Lo que los estudios vinieron a significar (junto con otros estudios en otros ámbitos) es que, aunque cada profesor ejerce su labor de manera personal, es decir, desde sus creencias y concepciones personales, el conjunto de creencias de los profesores estudiados se relacionaba en torno a un número finito de factores teóricos: modelo memorístico, modelo constructivista, etc. O, lo que es lo mismo, las creencias de los profesores sobre la enseñanza, agrupadas en teorías implícitas, correlacionan bien con las teorías explícitas del conocimiento psicopedagógico. La importancia de este estudio radica en la estrecha relación detectada entre creencias y conocimiento. Ya que las concepciones de cada profesor, al fin y al cabo tampoco difieren tanto de la tradición epistemológica de la pedagogía. Por lo cual, en el instante de toma de decisiones curriculares, cada profesor elige aquellas opciones que mejor se ajustan a sus concepciones, fruto de sus experiencias personales.

El Duero y sus afluentes
De alguna forma, siempre es un criterio personal de elección, pero supeditado a la experiencia también personal (siempre de acuerdo a los contenidos de carácter prescriptivo del Currículum Oficial; para saber más sobre la libertad de cátedra). Por tanto, cada profesor selecciona sus contenidos (en particular, pero también su metodología, sus objetivos y su sistema de evaluación) desde su voluntad, lo crea o no. Pero claro, la voluntad no es mensurable, sino que cada cual decide hasta dónde puede llegar en el ejercicio de su libertad:
  1. Alguien puede sentirse con derecho a todo, sin tener en consideración a otras personas; este profesor puede limitarse a lo que diga la Norma o a lo que le dicte su dogma (ya sea tradicional o aparentemente revolucionario)
  2. Otros pueden tratar de conciliar sus concepciones personales con las de su entorno sociocultural. Pero esto también es un criterio personal, ya que podría no hacerlo.
  3. De estas dos formas de entender la libertad, me quedo con la segunda. Por dos razones:
  • Por una razón altruista, por el bien común
  • Que se reduce a razones egoístas:
    1. Egoístas a corto plazo: satisfacción al percibir mi entorno feliz
    2. Egoístas a medio plazo: según la máxima kantiana de no hacer a los demás lo que no querría para mí
    3. Egoístas a largo plazo: por el bien común de nuevo
Bien, sabemos que esto es reduccionista. La libertad de elección está en función de la reflexión crítica, entre otras. Luego, ¿por qué no optar por aquellos contenidos que mejor contribuyan a desarrollar el espíritu crítico nuestro y de nuestros alumnos? Aquí caben muchas cosas: lo que aparece en los libros de texto, lo que dice el Decreto del Currículum, lo que aprendí en la universidad, etc.; lo que tenga mucha información, lo que tenga valores estéticos, lo que se relacione directamente con lo cotidiano, etc. Dependerá de éstos y muchos otros recursos de que disponga el docente, pero la elección de los contenidos curriculares también dependerán del filtro de la reflexión crítica.

PD: Ésta es la lista de los reyes godos:

Ataúlfo (410-415).
Sigérico (415).
Walia (415-418).
Teodorico I (418-451).
Turismundo (451-453).
Teodorico II (453-466).
Alarico II (484-507).
Gesaleico (507-510).
Amalarico, bajo la regencia de Teodorico (510-526).
Amalarico, rey independiente (526-534).
Theudis (534-548).
Theudiselo (548-549).
Agila (549-555).
Atanagildo (555-567).
Liuva I (56 7-568).
Liuva I y Leovigildo (568-571/72).
Leovigildo (571/72-586).

Recaredo (586-601).
Liuva II (601-603).
Witérico (603-610).
Gundemaro (610-612).
Sisebuto (612-621).
Recaredo II (621).
Suínthila (621-631).
Sisenando (631-636).
Khíntila (636-639).
Tulga (639-642).
Khindasvinto, rey único (642-649).
Khindasvinto y Recesvinto (649-653).
Recesvinto, rey único (653-672).
Wamba (672-680).
Ervigio (680-687).
Egica, rey único (687-698/700).
Egica y Witiza (698/700-702).
Witiza, rey único (702-710).
Rodrigo (710-711).



5 comentarios:

  1. convertir el conocimiento escolar en conocimiento apto para concursos televisivos es una perversión de la escuela. Pero algunos siguen empeñados en que ese sea el único conocimiento válido. Lo que el niño o la niña necesita para su vida no parece importarle al sistema escolar. Pero luego nos quejamos de la falta de interés, del aburrimiento del alumnado, de la falta de motivación, etc, etc. etc. ... Y se hacen reformas justamente para reforzar este tipo de conocimiento. Eso sí, cuando el profesorado no consiga los aprobados establecidos en las pruebas que se nos vienen, será vilipendiado, castigado y vapuleado. Mientras tanto los concursos "cultos" de televisión, lo tienen bien: se les sigue alimentando la clientela.

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  2. Muy Buen Blog !
    Los invito a visitar mi blog !
    http://geraldocapillo.blogspot.com/
    Gracias !

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  3. que pocos años duraban los reyes...

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  4. Estimados lectores interesados por este humilde blog, debo reconoceros que este post lo escribí tratando de responder moderadamente a los exabruptos vertidos en la entrada anterior: "Soy profe y soy de izquierdas" - bit.ly/16qMYk6
    Con el presente post trato de abundar más en lo que me propuse en aquél: defender una actitud crítica y comprometida por parte de los docentes.
    Saludos.

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