11 de septiembre de 2013

El poder de la hora


Nada viaja más rápido que la luz y, sin embargo, hasta hace poco más de un siglo aún se creía que algunas acciones podían ser causas de fenómenos de manera instantánea. Así: aquí y ahora, ¡chas! Hasta entonces podíamos creernos eso porque no era tan mala aproximación de lo que hasta entonces observábamos. Pero ahora sabemos que se produce cierto retardo entre las comunicaciones por satélite, por ejemplo. La velocidad de la luz no es infinita.


La luz del Sol tarda ocho minutos en llegar hasta nosotros (unas horas más si es de noche; toda una vida si estamos en una celda de aislamiento), pero siempre sale el Sol. Por Antequera o por donde quiera, pero sale. Y con esa frase podemos ir al fin del mundo, porque siempre sale. Y, más aún, puedes entender que de todo se sale. ¿Cómo? No lo sé, pero se sale, como también sale el Sol.

Si no te funciona, por poner un ejemplo, la “maravillosa” ley de la atracción, basta con que te aísles del antes y el después y repitas conmigo: “ahora es lo que vale”. Pero no ahora, sino ahora... Porque no es lo mismo cuando estás en la primera “a” de “ahora” que cuando estás en la última “a” de “ahora”. Esas centésimas de segundo que median en la lectura o en la pronunciación entre el principio y el final de la palabra “ahora” pueden ser determinantes. No dejes que tu mente, esa entelequia discordante, te nuble la realidad; nada hubo antes y nada habrá, todo es ahora.

Tan pronto como te dispongas a soñar, amarra tu interior y no te dejes seducir por el reverso tenebroso de tu mente.

Deja para otro momento tus proyectos, tus ilusiones, así como tus buenos recuerdos y tus aprendizajes. Nada de eso vale ahora. Desde este instante estás vinculado al poder de la hora. Que no se te olvide.

Sincronicemos nuestros relojes.

Te has entretenido leyendo este articulillo, llegas tarde y no tienes excusa. Estás en manos del poder de la hora. No importa cuán larga sea la espera de quien cuente contigo a la hora convenida, vas a llegar tarde y eso siempre merece un reproche. Pues nadie está obligado a perder su tiempo, sus preciosos “ahora”. Pero, como buen ahorista que eres, sabes que lo puedes compensar con un certero: “Tranqui, que de todo se sale”, o con un: “Siempre sale el Sol”. El presente es lo único real: olvídate de las causas y de las consecuencias y, como puedes suponer, olvídate del resto de la Humanidad. Piensa en tu yo (no en mi tú). Eres lo más preciado que tienes, cualquier libro de autoayuda te lo dirá.

Sincronizados nuestros relojes, eres ahora dueño de la situación, porque sólo es tu situación. La hora no es una norma, escapa de quien te la ponga, porque eso no es el presente, no es el ahora. El trabajo puede esperar, vive cada instante como si fuera el último y no tendrás que preocuparte de llegar a fin de mes, ni tus hijos. Enséñales a vivir al instante, sin ir más allá: sin límites, libéralos desde ya, libres del poder de la hora. Sin horario de comidas, sin horario de sueño... Y olvídate de quedar con los amigos o familiares, ya os encontraréis. Porque lo importante es que sincronicemos nuestros relojes y sólo podemos hacerlo con nuestro interior. Lo demás es fruto de nuestra mente, que nos engaña y nos oculta el mundo real.

Ahora ya puedes descansar, ya conoces el verdadero poder de la hora. Tú eres el dueño de tu destino. Y tu destino es ahora. No lo olvides, o, mejor, olvídalo, porque no tienes que pensar en nada ni recordar nada. No proyectes, sólo sitúate, y disfruta. No hay nada más, lo demás son pamplinas. Porque, todo esto es ciencia, de la buena, de la que no puedes prescindir, porque, aunque la velocidad de la luz no sea infinita, la luz es infinita en ti desde que eres consciente del poder de la hora.

Ahora.

PD: Estimado lector, esta entrada forma parte de un experimento mental. No trate de repetirlo en casa sin la ayuda de un gurú autorizado y con un reloj debidamente homologado.


4 comentarios:

  1. JOJOJOJO!!!!!
    Es buenisimo el post. Seguro que al mismisimo Eckhart Tolle le hace gracia. Menos mal que he llegado a la psdata

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  2. Te has hartado de soltar frases sin sentido, ¿estarás agusto ahora no?

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    1. ¿A gusto? No lo sé. En realidad, seas quien seas, puedes leer el siguiente post ("Vitaminas añadidas") y juzgar por ti mismo:
      http://misterioeducacionyciencia.blogspot.com.es/2013/09/vitaminas-anadidas.html
      Un saludo

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  3. - ¡No me nubles, entelequia discordante!

    -Qué, ya se te han acabado las vacaciones, ¿no?

    -Fuera de aquí, disonante carcundio!

    -Osti tú, que además estás en el ERE del mes que viene!

    -Jo, pues sí.

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