4 de diciembre de 2013

Matemáticas de andar por casa


Que las matemáticas son una herramienta útil para conocer mejor lo que nos rodea es hasta cierto punto incontestable. Quizá no lo sea para cuestiones más elevadas, pero una carencia de nociones fundamentales en esta disciplina puede ser origen de muchas dificultades: errores de previsión en la economía doméstica, incapacidad para interpretar datos numéricos, problemas de orientación espacial... Sin necesidad de sacralizarlas, solo apuntaré un aspecto: la formación matemática del docente.


La carrera de Magisterio es un tótum revolútum de disciplinas: Psicología, Didáctica, Matemáticas, Lengua, Ciencias, Música, Expresión Plástica... Sin duda, útiles en la profesión, pero es siempre discutible la preeminencia de unas sobre otras (como en cualquier carrera). Si los futuros maestros deben recibir más formación matemática (tanto de didáctica de las Matemáticas, como de Matemáticas en sí) siempre va a ser una discusión abierta. 

En mi opinión, me parece apropiada una formación en el área más amplia de la lógica-matemática. El motivo fundamental para este parecer lo encuentro en que esta área permite relacionar con más sentido los procesos cognitivos que va desarrollando el niño con las situaciones y objetos cotidianos, y, por tanto, contribuye mejor a su didáctica. En los planes vigentes se aborda esta área así como contenidos más puramente matemáticos. Pero suele ser en esos contenidos más matemáticos donde pueden hallarse importantes escollos.

Son demasiados los compañeros y compañeras de carrera que iniciaron sus estudios con aversión, temor e ignorancia en matemáticas. La dificultad comienza antes. El dominio de las matemáticas de Primaria debería haberse producido al acabar de estudiar Primaria y, como mucho, al acabar Secundaria. De forma que cualquier persona con el título de ESO pudiera ayudar a comprender las matemáticas a alumnos de Primaria. Por la sencilla razón de que algunos alumnos de Magisterio vienen del Bachillerato de Letras, donde las matemáticas no se ven ni en pintura. Lo cual les hace casi imposible, pese a los cursos cero (que ya su nombre suena premonitorio), sacar adelante las asignaturas de matemáticas de la Carrera. Y, ojo, porque sacar adelante una asignatura no suele ser suficiente para poder enseñar bien sus contenidos específicos. Quizá por todo ello se demanda más formación matemática para los futuros maestros.

Desgraciadamente, lo señalado en este último párrafo afecta a gran parte de la población, desde luego no mayoritariamente docente. Una formación matemática de periodistas, de políticos y demás profesionales que generan información es fundamental, sin duda, y no debería haber aversión ni siquiera hacia la palabra matemáticas. La usamos constantemente: para clasificar, para ordenar, para comprar y vender, para viajar, para jugar... para pensar, en suma (sí, es un guiño). Forman parte de nuestra vida, aunque no nos gusten. El profesor también brinda información y también debe contar con un buen bagaje matemático. 


Es necesario, pues, un empeño en fomentar la formación matemática (y, desde luego, no solo por esa vis laboral a la que tanto insiste la OCDE con sus informes PISA). Por eso no estaría de más que los expertos demandaran también más formación didáctica para los futuros matemáticos. Lo que quizá contribuiría a mejorar su divulgación y coadyuvaría a que las matemáticas fueran apreciadas como lo que son, una potente herramienta con la que ayudarnos a conocer mejor nuestra realidad (entre otras cosas).


11 comentarios:

  1. El problema (desde el punto de vista de un profesor de Matemáticas de secundaria) es que más formación didáctica para los futuros matemáticos suele significar más dominio de teorías del aprendizaje y de la educación y no conocimiento profundo de los conceptos básicos. Un ejemplo de lo que quiero decir: un matemático (de Puras, Estadística o Aplicada) sabe que los racionales son el cuerpo de fracciones de los enteros, pero eso no quiere decir que sepa cómo explicarle a un alumno de 1º de ESO por qué la división se hace multiplicando en cruz (o por la inversa, como prefieras). Recomiendo el trabajo de Hung Hsi Wu sobre estas cuestiones.
    Respecto a que sean una potente herramienta, comparto esta visión, pero me temo que todo depende del rango de la realidad que queramos llegar a entender. Hoy en día los economistas del ministerio (siguiendo a la OCDE) ponen el énfasis en la estadística y el razonamiento cuantitativo, lo que no sería suficiente ni adecuado para futuros científicos ni siquiera ingenieros. No es sencillo el asunto, y cada quien tiene una visión y una solución.

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    1. No estoy de acuerdo con lo primero que dices. ¿La carrera de matemáticas debe centrarse en la enseñanza en secundaria? No. La carrera de Matemáticas debe centrarse en crear matemáticos con una sólida base en Matemáticas para que estos puedan enfocarse hacia la investigación, la docencia o la empresa. Para lo que tú dices ya existe el Máster para el profesorado, o como fue mi caso, aprender cuando ya estás trabajando en secundaria que al final es lo mejor, porque es cuando de verdad tienes alumnos delante, estás en el entorno de la enseñanza y te dedicas de lleno a ello.

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    2. "¿La carrera de matemáticas debe centrarse en la enseñanza en secundaria?" No he afirmado eso en ningún momento. Contestaba a la afirmación (en negrita) del autor del post, comentando que, a mi entender, esa formación didáctica sería inútil, por el motivo que sí concreto más arriba.

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  2. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de los profesores de secundaria no son matemáticos.

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  3. Lo que hay que tener en cuenta en todo caso es que la mayoría de docentes de secundaria y bachillerato (por no decir todos) no son profesores sino matemáticos, biólogos, filólogos, historiadores...

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    1. Querrás decir que no son "maestros".

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    2. Y además, en muchas ocasiones un Economista está impartiendo una asignatura que poco o nada tiene que ver con su formación...

      Después del instituto hice una carrera, 3 ciclos formativos... Algún curso del paro... Alguno pagando... Y en todo ese tiempo solo me encontré dos profesores buenos, y creo que era porque a parte de enseñar algo que controlaban, también les apasionaba la materia...

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